domingo, 23 de marzo de 2014

Mujeres y Cheleras


“…y tantas que son y que serán 
encanto de manchegos y madres de españoles 
por tierras de lagares, molinos y arreboles” (Antonio Machado a la mujer manchega).


Adentrarte has de hacerlo, en el mismo corazón de La Mancha, si quieres sentir el influjo de la mujer manchega.

Y descubrirás que sus lágrimas son fuerza,  su frágil figura es lucha,  su mirada es pasión y sus gestos son entrega, porque ellas son Manchegas y Cheleras.

Mujeres duras porque brotan de la tierra dura que empuñan, que sienten y aman, porque en sus entrañas llevan el alma y reflejo del corazón de la Chela

A ellas, a la mujer Villafranquera, que son el espíritu oculto que da vida a la Chela, y especialmente a Silve, Mari Tere y María de los Ángeles, les dedico este especial video (al fin y al cabo ellas son las protagonistas de estas improvisadas imágenes)

miércoles, 19 de marzo de 2014

Un cerrete


Los primeros rayos solares se nos cruzaron en el mismo cruce que unía la expedición con el objetivo en La Mira. Desde Guisando, bajo una mañana esplendida, comenzamos la ruta, estableciendo el punto intermedio en el refugio Victory.

La Sierra de Gredos en su cara sur el sol dejaba constancia de su presencia, obligándonos a despojarnos de capas. Los cuatro “artistas”, desde un caminar monótono, mezclado en bromejas, poco a poco iban andando el camino. No había duda en la encrucijada entre la “Z” y la “Apretura” se optó por esta última. El recorrido imaginario surca un vericueto de rocas, casi al pie de los Galayos, bajo tramos de pequeñas lenguas de nieve marcada por las huellas de otros más tempraneros.

El refugio Victory queda como línea imaginaria que marca la singladura ya recorrida y un ascenso bajo un pleno sol que abrillanta la nieve, al mismo tiempo que el juego de rayos solares penetran hasta el hielo dejando un bonito juego de colores desde banco brillante, al azul y verde.

La nieve mantiene la consistencia que favorece un ascenso tranquilo y sosegado. Crampones, piolet y bastones acompasan un casino y constante ascender. El sol hace florecer los sudores,  pero poco a poco se va culminando la empinada y constante subida, donde el ascenso va llenándose de silencios de una montaña que habla.

Al culminar la cuerda que nos lleva a la Mira, el viento grita donde un espectáculo  de valles y cordilleras embellecen el paisaje bajo un fondo de nieve. La nieve se vuelve resplandeciente y firme dejando un duro crujir en manos del viento.

Aire, sueños y libertad en el sólo punto donde la naturaleza te habla.

Los 2300 metros de altura nos abren sus carnes en una imponente lengua de nieve. El sol, bajo sus horas, reblandece la nieve, convirtiendo su bajada en un delicado deslizamiento. No hay prisas y menos apreturas. Bajar, disfrutar del paisaje. Deslizarse, saber que la montaña siempre está ahí y tú eres sólo un instante.

18,30 horas, tras un zigzagueante descenso, acabamos a pie del vehículo. Volvemos a la carretera, para retomar el regreso de una jornada apasiónate, donde un “cerrete” dejo el regusto de unas “gordas” para el saboreo de Roberto, Javi, Bienve y Julián

Sierra de Gredos (la Mira), 15 de marzo de 2014.

NOTA: Dedicado al Sr. Roberto que tan altas eran sus MIRAs, que sólo vio un cerrete.

domingo, 16 de marzo de 2014

Rescate en la Sierra de Gredos


Después de culminar La Mira y encontrarnos en el refugio Victory de los Galayos de la Sierra de Gredos, aun saboreando los bocadillos, y sobre las casi 16,00 horas el zumbido de los rotores de un helicóptero nos  ponen en alerta.

Nos asomamos hacia el pie de los Galayos, donde el Servicio de Emergencias de 112 de Castilla y León está realizando una operación de aproximación para el rescate de un escalador herido. Desde el refugio Victory, los que allí estábamos, desde el desconocimiento de lo que realmente ocurría, contemplábamos las maniobras que el piloto estaba realizando para dejar, junto al herido, los técnicos de emergencia sanitaria.

El lugar donde se encuentra el escalador es una zona de imposible aproximación por vehículos de ruedas. Nosotros, testigos de las distintas maniobras de aproximación, retirada, vuelo de espera, nuevo acercamiento y así un incesante movimiento  del helicóptero hasta el aseguramiento, elevación, acoplamiento y transporte del herido.

Los hechos que se estaban produciendo bajo nuestros pies nos trasladaban una inevitable reflexión, la primera y más importante, el poder contar con profesionales que son capaces de acudir a lugares inaccesibles, para con la muestra de su conocimiento y preparación actuar con las máximas garantías, y sobre todo prestar un excelente servicio. La otra reflexión, también primera y más importante, es que nuestros actos, en el ámbito que sea, y en este caso concreto en la práctica de deportes de cierto riesgos bajo el añadido de inaccesibilidad, nos debe llevar a ser extremadamente precavido, adoptar las medidas y utilizar los medios adecuados, porque nuestras actuaciones siempre que las llevamos a cabo, en la misma medida estamos activando una serie de profesionales que con su pericia, conocimientos, entrega son capaces de realizar acciones y actos que en cualquier otra persona sería considerado como héroe, y ellos lo que esperan es que su trabajo simplemente pase desapercibido, sin que nadie se acuerde de ellos, porque nadie los ha necesitado.

NOTICIA 112 CASTILLA Y LEÓN:
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viernes, 14 de marzo de 2014

A La Mancha manchega,...


La Mancha es llanita, llanita. Al menos esto es lo que opina la inmensa mayoría. Pronto describen el paso de La Mancha a través de la autovía A4, carretera super recta, donde todo es llano y cuando en pleno verano la cruzas, parece brotar de sus suelos olas de espeluznante calor.

Lo que sí parece ser es que La Mancha es una altiplanicie a 500 metros sobre el nivel del mar, que conforma una región natural en pleno centro de España.

Dicho todo esto y sin profundizar en conocimientos, ¿Qué ocurre cuando un manchego de la chela, se prepara para carreras de montañas largas y de importantes desniveles positivos acumulados?, pues “na”, que lo primero que te dicen es adonde vas, si por allí no hay ni tan siquiera un “cerrete”.

Casi de todo esto tienen razón, pero no saben que La Mancha es grande, de vistas inmensas, también seca pero con agua y, ¡mira tú! También con desniveles, que te hacen “rilear” los músculos, flojear las piernas y al paso te dejan unos paisajes de una Tierra de Gigantes.

No sé si el nombre de La Mancha proviene de Irlanda o fueron los árabes que viniendo de tierras de abundantes arenas y restrictivas aguas, que no viendo sus amplios humedales la nombraron tierra seca o quizás sus antecesores visigodos que simplemente y sin más complicación al delimitar esta zona, simplemente le dieron el nombre de Marca o Mancha..

Sea lo que sea, piensen lo que piensen y digan lo que digan, aquí os dejo una muestra de una Sierra de Madridejos, alta, dura y con orgullo de mostrarnos sus grandes vistas.

viernes, 7 de marzo de 2014

Alcazaba

Consecuencia de un extracto, al inicio de la lectura de este libro de Jesús Sánchez Adalid, hice una entrada  bajo el título “La historia de la crisis”, dando mi particular visión, de lo que creo que es en las épocas que vienen mal dadas, Sea donde sea y cuando sea, los que más pierden son los de siempre: el ciudadano de a pie limpio y mondo.

Antes de adentrarnos en Alcazaba, quiero recordar el primer libro que leí de J.  S. Adalid, El Caballero de Alcántara, libro que nos sitúa en un momento convulso, tanto personal como de conflictos de fronteras, del reinado de imperio de Felipe II. Un libro documentado históricamente y que nos describe el arma poderosa del espionajes, puesta en manos de un miembro de la Orden Militar de Alcántara (Monjes  guerreros juramentados).

No sólo su lectura me entretuvo, sino que me acercó a la Extremadura de aquella época, al convento de Guadalupe e incluso me llevo por un arriesgado periplo que pasando por Venecia para ir hasta Constantinopla, donde me hizo vivir la arriesgada labor de espía para desvelar las intenciones del ejército turco.

Alcazaba nos sitúa a finales de la Alta Edad Media (S IX),  bajo la dominación del Califato de Córdoba (Abderramán II) y nos ubica en la ciudad de Mérida, enclave donde tres culturas monoteístas, tan próximas y diferentes, se unen para enfrentarse al poder abusivo y destructivo de Abderraman II, que con sus gravosos impuestos, no sólo estaba llevando a las clases de a pie a la hambruna, sino que las clases dominantes estaban en un insufrible empobrecimiento que no estaban dispuestos a tolerar.

Jesús Sánchez Adalid, bien documentado nos desgrana la tirante convivencia de estas tres cultura, donde los bereberes acaudillan la ciudad, los dimmies mantiene su religión cristiana con un inconformismo a flor de piel y en la espera de que los ejércitos del norte acudan en su ayuda, y por otro lado la sociedad judía a caballo de ambas culturas. “-¡Ah!- exclamo Abdias bajando la voz-. Naturalmente que no les hemos hecho nada malo. Pero bien sabéis que los cristianos no han dejado nunca de mirarnos con recelo, buscando la manera de hallar en nosotros los judíos cualquier motivo  para convertirnos en la causa de todos sus males”. Y entremedias de esta algarabía están los muladís donde sus rezos a Allah se ven confundidos con arraigadas costumbres de su anterior religión.

Leer a Jesús Sánchez Adalid es más que leer novela, es leer historia, es vivir una época, es conocerla a pie de calle, es sentir que cuando finalizas su libro has recibido una gran lección y por supuesto, si te adentras en su libro encontrarás una lectura sin denuedo, donde sentirás el arrobamiento de la época que te aherrojará hasta su final, quedándote tan rozagante al descubrir palabras de amplio contenido de un egregio lenguaje castellano.

Por buscar otro punto común de tan azarosa época con esta nuestra tan actual, os traigo un extracto de la conversación del hortelano Demetrio con el Duc Rodrígo

“-¡Que noche tan calurosa!- exclamaba con su habitual mal humor -¡Y estamos en mayo!. Apenas acaba de pasar la semana de Pascua y ya están los sembrados pidiendo la siega… ¡Señor, que tiempos estos! ¡Todo está al revés!. Será la causa de nuestros muchos pecados… “ (Alcazaba de JS Adalid).

Me da que esto del cambio climático ya viene de atrás.

sábado, 1 de marzo de 2014

Roscutrera

Iglesia y Mayordomías
Hace años, de aquel entonces muchos años, donde yo un crío y aquellos que son parte de este recuerdo unos cuantos años mas críos; todos entrabamos en carnaval y la tía Sena, animosa en los disfraces y liderando el alboroto de aquellos críos, sacaron todas aquellas ropas fueras de uso, por otro lados ya bien usadas, mostrado en sus desgaste y zurcidos, pero lo suficiente para formar una trasgresora cuadrilla de mascaritas, con una enérgica gana de jolgorear en ambiente de carnaval con bien simuladas risas, alterados movimientos y camuflada voz que dijera un extraño sonido de – A que no me conoces-.

Salieron entonces de la llamada calle Jose Antonio, hoy y antes calle de la Parra, cruzaron la carretera, flanqueada por sus cunetas, enfilaron la calle el Tesorero, para al final de la calle, dar un giro a la izquierda por la calle Cervantes y dirigirse  bien tapaos hacia el Roce, punto de encuentro de paseantes y mascaritas.

Fue en ese giro, casi traicionero, donde una autoritaria voz, rompió los ruidos de fiesta, -dónde van ustedes-, -como van así tapados- eran preguntas sin espera de respuesta, porque en veloz movimiento la mano se extiende con rapidez veloz y arranca el trapo agujereado a la altura de los ojos, para con firmeza amanazante decir – ir tapado está prohibido-.

La tía Sena apenas llego a barbucear un –Ud perdone…, no lo sabía…, los chicos..- era tal el atropello en las palabras y el miedo en aquellos “renacuajos”, que en silencio y a paso ligero daban pequeños pero rápidos pasos para cuanto antes deshacer el camino andado.

Mucho ha llovido de aquel entonces y muchas pequeñas historias han impregnaron la Fiesta antes de este hecho, donde otras han seguido y todas ellas han ido creciendo en torno a la Fiesta de Carnaval y Ánimas de mi Pueblo.

Son pequeñas historias, pero al fin y al cabo, son estas pequeñas cosas las que engendran sentimientos, añoranzas y sabores que envuelven ese especial momento de Fiesta de Ánimas y Carnaval, porque la historia de los que ya no están y la historia de los que están, todos ellos forman la Fiesta, haciéndola única y especial.

Cuando la Fiesta está envuelta de sentimientos es también pasión, cuando la Fiesta es añoranza es porque su celebración es completa cuando quieres a los que están y deseas a los que no están y es sabor porque cada fiesta tiene un toque diferenciador, que los destaca de los demás, y en Villafranca de los Caballeros es su ROSCUTRERA.

No existe Carnaval sino hay Roscutrera y no existe fiesta de Ánimas sino hay Roscutrera. La disposición de los “chochos” en amontonamiento para formar un círculo, unido por una capa envolvente de miel se
convierte en un especial sabor de Ánimas y Carnaval.

Recetas que pasan de generación en generación, recetas que llevan en su elaboración el sentimiento y la añoranza de esta peculiar Fiesta. El despegar de sus granos, el sentir como esos chochos, con la dureza y el crujir justo se extienden sobre el paladar,  bajo un sabor de dulce miel, que acompañado de tú gente es el culmen de la Fiesta en placer; ¡ahí! en ese preciso instante se forma el sublime Alma de esta ancestral Fiesta, convirtiendo ese momento en la fuerza que trasciende a la propia Fiesta, y tales raíces son las que se crean que, siempre que llega la Fiesta, evocas su sabor y sin estar la vives, la sientes y la añoras, y si estas su sabor te hace abrazar a los que no están porque los sientes y los añoras.

ROSCUTRERA (Receta de la abuela Lucia):

1.- Como hacer los chochos:
- 4 huevos
- Un vaso de vino templado.
- Un vaso de aceite de oliva, preferible de aceituna de cornicabra
- Rayadura de limón.
- Refresco de gaseosa (levadura)
- Tres cucharadas de azúcar

Todos estos ingredientes se mezclan, junto con hárina (La cantidad que pida la masa). Una vez bien amasada y de consistencia adecuada, se realizan tiras con la masa. Las tiras ha de ser homogéneas. Las tiras se cortan (Cuidado con su espesor, que crecen mucho). Cortadas todas las tiras, se fríen en la sartén.
Una vez frita todos los dados, estos quedan en homogéneos chocos que dejaremos enfriar.

2.- La miel
Nuevamente y en una sartén vertemos miel, su cantidad al gusto. Truco para que adquiera la consistencia adecuada para “empanar” los chochos, a la miel se le echa una cucharada de azúcar. Comenzamos a calentar hasta que comience a hervir. Truco, para saber el punto justo, en un vaso con agua se echa una gota, cuando consigamos que la gota que se echa se torne dura, la miel está en su punto justo y adecuado para el siguiente paso.

3.- los chochos y la miel
Al tener la miel en su justo punto, echamos los chochos y mezclamos. Ya lo tenemos.
Sobre una bandeja, depositamos papel de horno y distribuimos dando forma de redondel con los chochos” empanados” en miel, es el  momento de dejar reposar para que se enfríe.

Roscutrera
4.- Degustación
Una vez fría se puede comenzar a su degustación, comprobando que es de un sabor exquisto, de consistencia caramelizada y sobre todo con un aporte de hidratos de carbono y energía natural, envidia de cualquier complejo energético.

¡Cuidado! En su degustación, si quieres encontrar el  sentimiento y la añoranza de esta peculiar Fiesta de Carnaval y Ánimas de Villafranca de los Caballeros, será imposible, porque para ello tendrás que acercarte a Villafranca, porque son sus gentes las que le dan ese sabor tan especial

miércoles, 26 de febrero de 2014

I CXM de Patones


En tiempo de ciclogénesis explosiva y vórtices polares, cuando te apuntas a una carrera de montaña sabes que te puedes encontrar con cualquier “cosa”, sin embargo esta vez se dictamino una tregua para recibir la I CXM de Patones.

Patones de Abajo y de Arriba un núcleo de población situado al noroeste de la Comunidad de Madrid, casi frontera con Guadalajara, esta vez iba a ser  el lugar elegido para afrontar un itinerario donde la pizarra, las sendas, los pedregales y a veces extenuantes subidas fueran el mejor de los escenarios para llevar cada músculo hasta sus límites y obtener como resultado una gran sonrisa de felicidad al sentir que has vencido.

Tras un ir y venir, cumplir con el ritual de ajustar ropas, cinturones y zapatillas, todo está listo para partir tras la cuenta atrás. Las expectativas sobre esta carrera por montaña (CXM) no defraudan desde sus primeros metros en subida continua y progresiva, siendo testigo de estos inicios el magnánimo despliegue de tubería y construcciones del Canal de Isabel II que trasiegan las aguas del Atazar.

En el primer kilómetro hemos cruzado Patones de Arriba, localidad turística que nos muestra calles y casas en piedra de pizarra que  con prontitud nos deja a merced de sus montañas. Subimos entre piedras, corremos entre senderos, cada curva nos indica una subida dejando una sinuosidad zigzagueante de colorineros corredores. Las vista de montes y valles con mezcla de jadeos y sudores embellecen el espectáculo, en el que cada uno de los allí presentes nos sentimos actores principales.

Más que subir, casi ascendemos en vertical. Cuesta trabajo alzar la vista, y sólo un soslayo de mirada hacia atrás te hace calcular la dureza de la subida. Encaramado en la cumbre, dejas que tu cuerpo regule las pulsaciones, mientras te suministras de líquido, aunque hechas en falta algo de solido.

Tirando con un
jamón en las costillas
Recalculas los tiempo y distancias. La sensación es que estas sobre el kilómetro diez, la realidad es que acabas de marcar los 4.500 metros. -Y un jamón- esto es lo que te dices, porque no puedo imaginar cómo
ira el que ha cogido el jamón y con él al hombro ha escalado tan brutal subida y, así con la dichosa pata de cerdo hasta la meta, por ser premio directo  entregado en el recorrido por la organización.

Maravillosos paisajes desde las alturas donde desde un fondo de nieves, se dibuja en los pies el embalse del Atazar. Vuelves a recuperar los tonos, los músculos se reavivan cuesta abajo, se equilibran entre los senderos, ágilmente se acoplan entre piedras allí donde los senderos son rotos por alegres riachuelos de agua.

La soberbia escenografía está llegando a su punto más álgido, es en ese momento, donde en una precipitación en bajada aparecen los tejados de negra pizarra, es el momento de henchirte del cansancio de la montaña porque te da la libertad y disfrutar de tú entrada en meta porque te hace sentir que has vencido.

Ante todo esto sólo cabe una gran sonrisa, y decir: Gracias por poder seguir formando parte de estas jaranas.
María, Pedro y Julián