lunes, 22 de junio de 2026

Memoria Democrática Reciente


He sido voluntario para colaborar en determinados actos de la vista de SS el Papa León XIV, y ello me ha ofrecido la oportunidad de tener una vivencia desde otro punto de vista, fuera del ámbito profesional al que estaba acostumbrado.

Mi colaboración ha sido basada en el conocimiento de situaciones en grandes movimientos de masas; digo esto porque el 99% del voluntariado le movía una especial fe y entrega a la figura del Papa y a lo que representa.

Dicho lo dicho, voy a esta experiencia vivida.

Andaba recorriendo los pasillos, bocanas y mirando desde diversos graderíos y anfiteatros de este imponente coliseo del Real Madrid. Estaba en la esquina más extrema y más alta cuando alguien me requirió por mi carácter de voluntario para ayudar a una persona de 90 años.

Aclarado por qué se había atrevido a subir hasta tan alta altura. Analizadas las diferentes posibilidades de ubicación y bajada a otra zona; él y yo nos ponemos a acometer la aventura de desplazarnos por pasillos, escaleras, indicaciones y el maremágnum de la inmensidad de un lugar que acogía 70.000 personas.

Bajábamos escaleras, parábamos en descansillos, él se agarraba a mí y renqueantemente íbamos desplazándonos. Íbamos lentos, de vez en cuando le decía — Espere aquí, que me informo — y, poco a poco, seguíamos las indicaciones.

Le dije - ¿Qué hace ud. aquí?-, él contestaba que -en un sorteo de la cofradía, que soy cofrade, me ha tocado y aquí estoy-, le digo - pero bueno, ¿Cómo no ha ido al lugar de movilidad reducida?, me dice –Me he hecho el valiente y he querido subir hasta allí.

El bullicio del estadio resonaba, parecía que de un momento a otro  haría acto de presencia el Papa. Él, observando que yo miraba y me detenía ante el movimiento lento de una de sus piernas, me dice: —Tengo metralla en la pierna—, seguidamente me pregunta: — ¿Ha oído hablar del atentado en la plaza República Dominicana?—. Lo miro y le digo: —me acuerdo perfectamente de aquel día, yo estaba en la Comisaría de Ventas, soy, bueno, he sido Policía Nacional y aquella mañana nunca la olvido-.

Aquel 14 de julio de 1986, la banda asesina de ETA, de manera cobarde, hizo estallar una furgoneta bomba al paso de un convoy de la Guardia Civil; asesinando a 12 Guardias Civiles y dejando heridas a 60 personas, algunas de ellas personas civiles. El que pulsó el botón para hacer estallar la furgoneta bomba fue el asesino etarra Antonio Troitiño, condenado a 2700 años de prisión, en el año 2021, murió en su casa en libertad.

Estamos llegando al sitio nuevo que debe ocupar, él recuerda con dolor aquella época de memoria democrática reciente, donde asesinos mataban traicioneramente; donde el Ejército y Fuerzas de Seguridad del Estado eran vilmente asesinados, ante una sociedad adormecida que llegaba a justificar la barbarie terrorista con el “algo habrán hecho”. Al mismo tiempo que los asesinos de ETA fueron cazando asesinamente a jueces, políticos, miembros de la sociedad civil y personas que un día pasaban por el lugar equivocado, el “algo habrán hecho” se iba transformando en una repulsa generalizada.

Memoria reciente democrática es esconder tu profesión, aleccionar a tus hijos a que no digan qué profesión tiene tu padre, tapar la ropa recién lavada, bajar las escaleras sin encender la luz, mirar bajo el coche, entretenerte distraídamente y saber que en aquel tiempo democrático existían animales humanos que simplemente asesinaban por un supremacismo independentista (la suerte o desgracia de todo esto es, que a fecha del día de hoy la Policía Nacional y la Guardia Civil no son profesión de riesgo).

Llegamos a su asiento, le doy un abrazo y le digo: —Hoy, estos de ahora no quieren saber la realidad reciente—. Él asiente y le despido con un saludo militar.

Hemos llegado a tiempo. El Papa León XIV entra en el estadio con una impresionante aclamación. Yo me vuelvo a dar una vuelta por los pasillos, subo y bajo escaleras hasta, sin saber por qué me encuentro en la calle y me quedo mirando un despliegue impresionante de vehículos y caballos policiales y mujeres y hombres de la Policía Nacional en los exteriores del estadio y todo ello como siempre para hacer que España y sus ciudadanos convivan en paz y libertad.

"Quiero decirles a ustedes y a todos mis conciudadanos, vivan donde vivan, estén donde estén, a todos los españoles, que, al contrario de frases convencionales, yo ni olvido ni perdono a los asesinos, a los que los han impulsado, a los que han levantado su mano, a los que defienden o exculpan a ETA, sea la violencia callejera, sean determinados medios de comunicación" (Enrique Múgica, 07 de febrero de 1996)



lunes, 15 de junio de 2026

Fe

Son poco más de las 13 horas, una persona que no ha pasado la cuarentena se acerca. Entra directamente en conversación y dice: - ¿Por dónde pasa el Papa? He visto que coge a los niños y los bendice. Tengo a mis hijos en el hospital en la UCI, pero le traigo unas fotos de ellos; al mismo tiempo, saca las fotos de una bolsa de compras.

Le miro a los ojos y, tras un súbito golpe de emoción, le comento: —Sinceramente, no sé por dónde entrará, pero si me entero te digo algo—. Él sólo me dice: —No te preocupes, estaré pendiente de ti—.

Son casi las 15 horas (quedan tres horas para la entrada de la comitiva). Él está clavado, sin quitarme el ojo. Me acerco a él, le comento lo probable y las posibilidades de poderlo ver. Él sólo me dice que quiere que el Papa vea las fotos de sus hijos.

Son las 19,30 horas en el interior de Movistar Arena suena el himno (Alza la Mirada) de la Visita de SS el Papa León XIV a España:

“El Señor es mi fuerza y mi esperanza. No vacilaré. Él es la roca de la salvación. En Él confío y no tiemblo. En Él confío y no tiemblo.”

Todos estamos de pie; en ese momento, me viene la imagen de ese joven padre, y me brotan unas lágrimas que trato de contener. Lo intento y no puedo; hago movimientos disimulados y lentos para que desaparezcan. Siento su voz, su mirada, su desesperación, su angustia, su querer llegar a esa creencia o fuerza espiritual con la fuerza de la última esperanza. Vuelven a brotar esas lágrimas furtivas porque la peor desesperanza es negar la vida a un hijo.

Siento cierta culpabilidad al pensar que no haya conseguido su objetivo. Siento la culpabilidad de no haber hecho lo suficiente y siento la rabia de no tener el poder de abrir el camino a quien, en un acto de fe, quería enseñar las fotos de sus hijos para que el Papa León XIV diera la bendición a sus pequeños.



martes, 9 de junio de 2026

Cometas en el Cielo

    Este libro lo tenía por ahí escondido, así que llegó el día de desempolvarlo para convertirse en un libro de esos que no solo te abren la mente, sino que también te hacen ver la crudeza del mundo, que, por desgracia, el sistema oligárquico de poder a lo que llega es a cambiar uno por otro, para que sus personas, sus ciudadanos, sean solo meros instrumentos.

    Monarquía, república, régimen comunista y los talibanes son entre estos vaivenes en los que se mueve la vida y la amistad de dos niños (Amir y Hassan).

    Khaled Hosseini escribe "Cometas en el cielo" y se deja llevar por su “terruño” y sus vivencias, además de que, con certeza, nos acerca al pueblo afgano. “El niño hindú aprendería muy pronto lo que los británicos descubrieron a principios de siglo y los rusos a finales de la década de los ochenta: que los afganos son un pueblo independiente. Los afganos cuidan y protegen las costumbres, pero aborrecen las reglas" (Cometas en el cielo).

    Khaled Hosseine nos adentra en sus formas de ver y entender la vida del pueblo afgano, incluso a veces entiendes cómo interactúan sus costumbres: “coge dos afganos que no se han visto en su vida, déjalos en una habitación diez minutos y acabarán descubriendo su parentesco.” Pero en la misma medida la lectura se convierte en un desgarrador relato, donde quieres negar que nada de eso sea realidad, aunque “lo que hay de sobra son niños que han perdido su infancia” cruda reflexión sobre que “en Afganistán hay muchos niños, pero poca infancia.”. “-Ella parecía a punto de llorar-. Qué voy a darles de comer… Me alejé de puntillas. Comprendí entonces por qué los niños no habían mostrado el más mínimo interés por el reloj. Miraban mi comida.” (Cometas en el Cielo)

    Cometas en el Cielo es ese libro que nos acerca a lo humano, a la dureza de la realidad de otro mundo que existe y nos cuesta creer por su aterrador desgarro, donde, en determinados momentos, los pelos se ponen de punta, las lágrimas se acercan a los ojos y reflexionas sobre las miserias de la vida.

    “Regresar a Kabul era como tropezar con un viejo amigo olvidado y ver que la vida no le había tratado bien, que se había convertido en un vagabundo, en un indigente.” (Cometas en el Cielo)

    La amistad de Amir y Hassan es el tema central y nos llevará a un recorrido, recorrido que, junto con otros personajes, va marcando y trenzando la vida de una historia cruel pero tremendamente humana.

    Baba, un padre que a veces es duro, otras muestra un extraño cariño, pero siempre hay una línea de valores que irradia a lo largo de la narrativa de Cometas en el Cielo.

        Rahim Khan que pone el punto de armonía y el camino a la redención.

    Assef es un personaje que, inexplicablemente, mostrará una crudeza, quizás inhumana, pero que es la realidad de un mundo que existe.

    “Sueño que mi hijo crecerá y que será una buena persona, una persona libre e importante. Sueño que las calles de Kabul volverán a adornarse con flores de lawla y que en las casas de samovar volverá a sonar la música del rubab, y que volarán cometas por el cielo. Y sueño que algún día regresarás a Kabul para visitar de nuevo la tierra de tu infancia.” (Cometas en el Cielo).



lunes, 18 de mayo de 2026

Ruta por el San Isidro de Madrid

    Estando en vísperas de San Isidro, ¿qué mejor que recorrer el castizo Madrid por donde este buen labrador dio parte de sus pasos?

    La mañana presenta la ocasión para, con mochila y bastones, ir desde Coslada a Madrid, para entrar en el alma del patrón de Madrid.

    Tras cruzar las minas de sepiolita (entre Coslada, Vicálvaro y San Blas), la vida te da oportunidades que debes aprovechar y verte entre las prisas de viandantes y coches, para que tú disfrutes tranquilamente de tus pasos; es un lujo que no se puede desaprovechar.

    Primer paso, el Campo Santo más significativo de la Capital de España, la Almudena, nombre que lleva por ser la Patrona de la Ciudad.

    Pronto me veo en la Monumental de las Ventas. Aprovecho para, entre las sombras de la figura del torero Antonio Bienvenida, tomar mi manzana, plátano y algo de agua. El trasiego de aficionados y turistas se hace notar y sentir; estamos en la tradicional Feria de San Isidro.

    Calle Alcalá me enfrenta a la Puerta de Alcalá, para seguidamente estar en el Palacio de Correos y la diosa Cibeles. El Banco de España me lanza a la Puerta del Sol, como siempre bien ambientado.

    Ahora en la plaza Mayor lugar donde el rey Felipe II la manda construir y retrasa su inauguración para que coincida con la beatificación de San Isidro Labrador el 15 de mayo de 1620.

    Es el momento de un sosegado café en barra, vaya “clavada”, 3.20 €.

    Entre ensayos musicales y alegría de una bulliciosa Plaza Mayor, entro en la calle Toledo, donde están las tradicionales alpargaterías, tiendas de cuerdas y turistas que se toman fotografías; llego a la Colegiata de San Isidro, lugar donde se encuentra el cuerpo incorrupto de San Isidro. Está en el altar mayor, dentro de un arca de plata. Tras la visita a la Colegiata y pasar ante San Isidro Labrador, cargo las tradicionales rosquillas del Santo (las listas y las tontas), para eso llevo mochila.

    Ahora, tras un pequeño callejeo, llego a la casa donde parte de su vida la pasó San Isidro y donde murió; es una de las casas de los Vargas, hoy convertida en el Museo de los Orígenes de Madrid (conocido como Museo San Isidro). Aquí está el pozo del milagro, donde San Isidro hizo que las aguas subieran hasta sacar a su hijo, Illán, del interior. Este museo merece una pausada visita para conocer la evolución de Madrid.

    Al lado tenemos la iglesia San Andrés, una bonita iglesia, donde  después de la muerte del Santo estuvo su cuerpo.

    Seguimos su paso hasta llegar a la calle El Águila; este lugar es donde, al parecer, nació San Isidro Labrador. Enfilamos hacia la Puerta de Toledo para ir al puente del mismo nombre. Un interesante puente que, tras cruzar el río Manzanares —hoy Madrid Río—, nos lleva a la plaza Marqués de Vadillo, para entrar en la Pradera de San Isidro.

    ¡Alto! Primero debemos parar en el centro del Puente de Toledo: a la derecha, la estatua de San Isidro Labrador, y enfrente, su esposa, Santa María de la Cabeza. Ambas estatuas presentan síntomas de deterioro y, siendo las fechas que son, no tienen una muestra de su festividad.

    La Pradera de San Isidro, es el momento de comprar una parpusa. Puestos de feria, donde las rosquillas, parpusas, claveles, mantones, pañuelos y diferentes tenderetes  franquean la Pradera; en su final, la Ermita del Santo, donde un trasiego de gente entra y sale (yo no voy a ser menos), para después ir a la fuente milagrosa, donde San Isidro clavó una reja y comenzó a brotar agua, agua que hoy bebemos.

La Pradera de San Isidro, lugar de labranza y trabajos de este humilde labriego, hoy convertida en una pradera, ¿Qué mejor que tomar un buen bocadillo y una cerveza aprovechando el verdor de la Pradera?.

    Ahora toca regresar: puente San Isidro, Puerta de Toledo, ronda de Toledo y de Atocha, tocando la calle Santa María de la Cabeza y pasando a la estación de cercanías de Atocha.

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    23 km que te dejan un agradable bienestar de Madrid y su Patrón San Isidro Labrador.

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jueves, 14 de mayo de 2026

El Multicomponente (AFFE) que mejora tu Salud

Ya hemos llegado al final de este Curso Universitario para Mayores. Un curso con inicios interesantes, en el que el Camino de Santiago cerraba un propósito de jubilación y daba inicio a otro nuevo: ser Universitario Mayor.

Organizarte, relacionarte, escuchar, pero sobre todo aprender de aquellos que saben por su dilatada experiencia profesional y por su experiencia en la enseñanza, donde temas como los Derechos Humanos, con Buenas Palabras, la Astronomía en el Bolsillo o la Salud en la Edad Adulta nos han abierto la mente.

¿Cuántas cosas puede uno hacer, siempre que la salud nos acompañe? Salud que nos puede acompañar siempre que las cuestiones biológicas, ambientales, sociales y circunstanciales nos respeten, pero también es cierto que somos el valioso instrumento del autocuidado para envejecer con dignidad en la comodidad de nuestro hogar.

Para lograrlo, debemos actuar sobre cuatro pilares básicos: 

  1. Ejercicio y Actividad.
  2.  Nutrición y dieta.
  3.  Interacción Social e Inserción en la Comunidad.
  4.   Conservación de la Energía y Adaptación al Estilo de Vida.

Abajo un díptico sobre uno de los pilares: el Ejercicio y la Actividad.

EPP y JMR

Próximo al final de este Primer Curso Universitario para Mayores en la Universidad Rey Juan Carlos I, Campus Madrid - Vicálvaro, agradecer el trato del personal, la buena enseñanza y la cálida estancia.

Y a todos los noveles estudiantes senior avanzados decirles que la salud nos acompañe para seguir adelante con esta aventura.

¡Gracias!

“Mientras las palabras del Corán resonaban en la sala, yo pensaba en la vieja historia de Baba luchando contra un oso negro en Baluchistan. Baba se había pasado la vida luchando contra osos. Perdiendo a su joven esposa. Criando él solo a un hijo. Abandonando su querido país, su watan. Pobreza. Indignidad. Al final, había llegado el oso al que no podía derrotar. Había perdido, sí, pero había sido él quien había establecido las reglas.”

(Del Libro Cometas en el Cielo de Khaled Hosseni)



lunes, 4 de mayo de 2026

Por San Marcos un Hornazo

Acababa de poner los “pies laborales” en Alcázar de San Juan y, desde entonces, la imagen de la locomotora que nos recibe a los villafranqueros en la rotonda siempre me evoca un entrañable recuerdo.

Mientras la “mastodóntica” máquina colgaba de dos poderosas grúas, Miguel Ángel y yo nos saludábamos; eran nuestras primeras conversaciones profesionales en los numerosos encuentros que durante algo más de tres años hemos mantenido.

Llegar a un sitio nuevo, por mucha experiencia acumulada e ilusión que lleves, siempre debe estar acompañado de un entorno de talante, colaboración y empatía.

Miguel Ángel y yo, quintos y unidos por el mismo mes de nacimiento, ambos teñidos de un barniz añejo de años y de circunstancias sociales de épocas pasadas muy parecidas. 

Él era un experto conocedor de la materia, bien curtido en experiencias, muy hecho a su Pueblo (Alcázar de San Juan) y sabedor de las problemáticas y su enfoque para afrontar los temas con buen talante; en fin, curtido en el saber hacer y sobre todo consciente de que desde nuestras diferentes pero parecidas posiciones, ambos buscábamos los mismos resultados: la mayor seguridad y la mejor imagen para cada una de nuestras Instituciones, que cada uno representábamos.

Mi mochila podría estar muy cargada de experiencias, ilusiones e iniciativas, pero él allanó el camino siempre con las palabras adecuadas y los dichos lugareños correctos.

Ambos defendíamos lo nuestro, pero siempre fuimos un equipo que sumaba.

De todo ello, siempre había algo cierto: en unos años ambos seríamos jubilados, nos volveríamos a ver, nos volveríamos a hablar y nos volveríamos a sentir orgullosos de una época corta, intensa, con momentos complicados, pero también bonita.

Una vez más, y con la habilidad que le caracteriza, ha sabido buscar ese cordón umbilical que ha forjado la línea azul que llevamos siempre en nuestros corazones, y como él dice “el día de San Marcos es una tradición que debemos mantener, por eso toma este hornazo hecho en la Alameda”.

Si el año que viene nos mantiene en salud, volverá a ser así.

¡Muchas gracias!



lunes, 27 de abril de 2026

El Nuevo Viaje de el Principito

El Principito de Antoine de Saint-Exupéry ha pasado a dominio público, ¿Qué supone? Que se puede reescribir y así lo ha hecho Eloy Moreno.

He hurtado esta lectura a mi hija, ya que el libro es un regalo que me propuso mi nieta —el mejor regalo para mamá es un libro. (¡Ah! Y dedicado personalmente por su autor a Patricia)

El Nuevo Viaje de el Principito de Eloy Moreno es un Principito que se acerca de manera sencilla a los nuevos problemas que presenta la sociedad, y magistralmente nos vuelve a abrir la mente y a reflexionar sobre nuestra nueva forma de vida, que sin pretender resolver los grandes y graves problemas mundiales nos lleva a nuestras pequeñas cosas, esas que sí ayudan a poner un pequeño granito de arena para corregir esta gran precipitación de querer llegar a todo.

“-¿Por qué llueve en tus ojos? –Me preguntó. 

-Es el miedo de no volverte a ver.

-No estés triste por eso, me verás. Tú también serás una estrella.” (El nuevo viaje de el Principito de Eloy Moreno)

Y como siempre, Eloy Moreno nos entrega un final con una gran reflexión.

 Nota: Ahora, y después de leerlo, creo que ha sido un gran acierto este libro y seguro que, si lo lee con Martina, esta será su Princesita y le hará mil y una preguntas.