sábado, 1 de agosto de 2026

La Administración Pública nos sonríe

Somos unos afortunados por poder contar con una Administración Pública que nos sonríe, nos atiende amablemente y, al final, no nos da solución, pero… nos hace sentir imaginariamente felices.

¡IMPORTANTE! La A.P. anda mal de tinta impresora, seguro que si te diriges a ellos, te piden disculpas por ello

Quizás mi edad no tome conciencia de aquellos tiempos en los que un Sr. con manguitos, entre una diminuta ventanilla, que nos hacía inclinar la cabeza, decía severamente y enérgicamente, mientras nos miraba por encima de sus gafas: “Vuelva Ud. mañana”.

En aquel tiempo, esa ventanilla era el primer escalón que nunca llegabas a superar para exigir, o mejor dicho, con la cabeza inclinada y la boina arrugada entre las manos, humildemente pedir algo que en derecho entendías que te pertenecía.

Llevo unos meses “meneando papeles” y me he dado cuenta de que los tiempos han cambiado. Por suerte, han desaparecido las ventanillas; ahora aquellos hombres serios están sustituidos por amables señoras o señoritas y te atienden con mucha amabilidad y atención. Aunque seas un cansino, de ir un día y otro, siempre con amabilidad te informan y hablan contigo.

Por suerte la Administración Pública se ha puesto a disposición del ciudadano con su mejor cara amable, ahora hasta puedes utilizar un tuteo, desde el máximo respeto, pero me he dado cuenta que no hay diferencia en cuanto el resultado, ya sea antes o ahora, es decir da lo mismo que antes te dijeran con carácter imperativo “Vuelva Ud. mañana” y hoy te dicen que han abierto una investigación, también te piden disculpas por no ser diligentes, ni atenderte,… eso sí, añaden, algún día te atenderán en tu derecho.

¡IMPORTANTE! La A.P. anda mal de tinta impresora, seguro que si te diriges a ellos, te piden disculpas por ello

Hay un refrán que, en todo tiempo trabaja, dice así: “donde vayas, de los tuyos haya”, refrán que, antes y hoy, sigue siendo eficaz para solucionar tus problemas con la Administración Pública.

Todo esto me venía a la cabeza mientras “dando un poco de zapatillas”, un perro me mordía la parte trasera de la zapatilla y  posteriormente dos con agresivos ladridos me cortaban el paso, a ambos responsables les traslade su responsabilidad (la suerte de todo esto es que en el primero me pidió disculpas y el segundo me grito “¡Que dices!, maricón de mierda”)

¡Suerte! Ciudadana/ano.




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