lunes, 18 de mayo de 2026

Ruta por el San Isidro de Madrid

    Estando en vísperas de San Isidro, ¿qué mejor que recorrer el castizo Madrid por donde este buen labrador dio parte de sus pasos?

    La mañana presenta la ocasión para, con mochila y bastones, ir desde Coslada a Madrid, para entrar en el alma del patrón de Madrid.

    Tras cruzar las minas de sepiolita (entre Coslada, Vicálvaro y San Blas), la vida te da oportunidades que debes aprovechar y verte entre las prisas de viandantes y coches, para que tú disfrutes tranquilamente de tus pasos; es un lujo que no se puede desaprovechar.

    Primer paso, el Campo Santo más significativo de la Capital de España, la Almudena, nombre que lleva por ser la Patrona de la Ciudad.

    Pronto me veo en la Monumental de las Ventas. Aprovecho para, entre las sombras de la figura del torero Antonio Bienvenida, tomar mi manzana, plátano y algo de agua. El trasiego de aficionados y turistas se hace notar y sentir; estamos en la tradicional Feria de San Isidro.

    Calle Alcalá me enfrenta a la Puerta de Alcalá, para seguidamente estar en el Palacio de Correos y la diosa Cibeles. El Banco de España me lanza a la Puerta del Sol, como siempre bien ambientado.

    Ahora en la plaza Mayor lugar donde el rey Felipe II la manda construir y retrasa su inauguración para que coincida con la beatificación de San Isidro Labrador el 15 de mayo de 1620.

    Es el momento de un sosegado café en barra, vaya “clavada”, 3.20 €.

    Entre ensayos musicales y alegría de una bulliciosa Plaza Mayor, entro en la calle Toledo, donde están las tradicionales alpargaterías, tiendas de cuerdas y turistas que se toman fotografías; llego a la Colegiata de San Isidro, lugar donde se encuentra el cuerpo incorrupto de San Isidro. Está en el altar mayor, dentro de un arca de plata. Tras la visita a la Colegiata y pasar ante San Isidro Labrador, cargo las tradicionales rosquillas del Santo (las listas y las tontas), para eso llevo mochila.

    Ahora, tras un pequeño callejeo, llego a la casa donde parte de su vida la pasó San Isidro y donde murió; es una de las casas de los Vargas, hoy convertida en el Museo de los Orígenes de Madrid (conocido como Museo San Isidro). Aquí está el pozo del milagro, donde San Isidro hizo que las aguas subieran hasta sacar a su hijo, Illán, del interior. Este museo merece una pausada visita para conocer la evolución de Madrid.

    Al lado tenemos la iglesia San Andrés, una bonita iglesia, donde  después de la muerte del Santo estuvo su cuerpo.

    Seguimos su paso hasta llegar a la calle El Águila; este lugar es donde, al parecer, nació San Isidro Labrador. Enfilamos hacia la Puerta de Toledo para ir al puente del mismo nombre. Un interesante puente que, tras cruzar el río Manzanares —hoy Madrid Río—, nos lleva a la plaza Marqués de Vadillo, para entrar en la Pradera de San Isidro.

    ¡Alto! Primero debemos parar en el centro del Puente de Toledo: a la derecha, la estatua de San Isidro Labrador, y enfrente, su esposa, Santa María de la Cabeza. Ambas estatuas presentan síntomas de deterioro y, siendo las fechas que son, no tienen una muestra de su festividad.

    La Pradera de San Isidro, es el momento de comprar una parpusa. Puestos de feria, donde las rosquillas, parpusas, claveles, mantones, pañuelos y diferentes tenderetes  franquean la Pradera; en su final, la Ermita del Santo, donde un trasiego de gente entra y sale (yo no voy a ser menos), para después ir a la fuente milagrosa, donde San Isidro clavó una reja y comenzó a brotar agua, agua que hoy bebemos.

La Pradera de San Isidro, lugar de labranza y trabajos de este humilde labriego, hoy convertida en una pradera, ¿Qué mejor que tomar un buen bocadillo y una cerveza aprovechando el verdor de la Pradera?.

    Ahora toca regresar: puente San Isidro, Puerta de Toledo, ronda de Toledo y de Atocha, tocando la calle Santa María de la Cabeza y pasando a la estación de cercanías de Atocha.

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    23 km que te dejan un agradable bienestar de Madrid y su Patrón San Isidro Labrador.

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jueves, 14 de mayo de 2026

El Multicomponente (AFFE) que mejora tu Salud

Ya hemos llegado al final de este Curso Universitario para Mayores. Un curso con inicios interesantes, en el que el Camino de Santiago cerraba un propósito de jubilación y daba inicio a otro nuevo: ser Universitario Mayor.

Organizarte, relacionarte, escuchar, pero sobre todo aprender de aquellos que saben por su dilatada experiencia profesional y por su experiencia en la enseñanza, donde temas como los Derechos Humanos, con Buenas Palabras, la Astronomía en el Bolsillo o la Salud en la Edad Adulta nos han abierto la mente.

¿Cuántas cosas puede uno hacer, siempre que la salud nos acompañe? Salud que nos puede acompañar siempre que las cuestiones biológicas, ambientales, sociales y circunstanciales nos respeten, pero también es cierto que somos el valioso instrumento del autocuidado para envejecer con dignidad en la comodidad de nuestro hogar.

Para lograrlo, debemos actuar sobre cuatro pilares básicos: 

  1. Ejercicio y Actividad.
  2.  Nutrición y dieta.
  3.  Interacción Social e Inserción en la Comunidad.
  4.   Conservación de la Energía y Adaptación al Estilo de Vida.

Abajo un díptico sobre uno de los pilares: el Ejercicio y la Actividad.

EPP y JMR

Próximo al final de este Primer Curso Universitario para Mayores en la Universidad Rey Juan Carlos I, Campus Madrid - Vicálvaro, agradecer el trato del personal, la buena enseñanza y la cálida estancia.

Y a todos los noveles estudiantes senior avanzados decirles que la salud nos acompañe para seguir adelante con esta aventura.

¡Gracias!

“Mientras las palabras del Corán resonaban en la sala, yo pensaba en la vieja historia de Baba luchando contra un oso negro en Baluchistan. Baba se había pasado la vida luchando contra osos. Perdiendo a su joven esposa. Criando él solo a un hijo. Abandonando su querido país, su watan. Pobreza. Indignidad. Al final, había llegado el oso al que no podía derrotar. Había perdido, sí, pero había sido él quien había establecido las reglas.”

(Del Libro Cometas en el Cielo de Khaled Hosseni)



lunes, 4 de mayo de 2026

Por San Marcos un Hornazo

Acababa de poner los “pies laborales” en Alcázar de San Juan y, desde entonces, la imagen de la locomotora que nos recibe a los villafranqueros en la rotonda siempre me evoca un entrañable recuerdo.

Mientras la “mastodóntica” máquina colgaba de dos poderosas grúas, Miguel Ángel y yo nos saludábamos; eran nuestras primeras conversaciones profesionales en los numerosos encuentros que durante algo más de tres años hemos mantenido.

Llegar a un sitio nuevo, por mucha experiencia acumulada e ilusión que lleves, siempre debe estar acompañado de un entorno de talante, colaboración y empatía.

Miguel Ángel y yo, quintos y unidos por el mismo mes de nacimiento, ambos teñidos de un barniz añejo de años y de circunstancias sociales de épocas pasadas muy parecidas. 

Él era un experto conocedor de la materia, bien curtido en experiencias, muy hecho a su Pueblo (Alcázar de San Juan) y sabedor de las problemáticas y su enfoque para afrontar los temas con buen talante; en fin, curtido en el saber hacer y sobre todo consciente de que desde nuestras diferentes pero parecidas posiciones, ambos buscábamos los mismos resultados: la mayor seguridad y la mejor imagen para cada una de nuestras Instituciones, que cada uno representábamos.

Mi mochila podría estar muy cargada de experiencias, ilusiones e iniciativas, pero él allanó el camino siempre con las palabras adecuadas y los dichos lugareños correctos.

Ambos defendíamos lo nuestro, pero siempre fuimos un equipo que sumaba.

De todo ello, siempre había algo cierto: en unos años ambos seríamos jubilados, nos volveríamos a ver, nos volveríamos a hablar y nos volveríamos a sentir orgullosos de una época corta, intensa, con momentos complicados, pero también bonita.

Una vez más, y con la habilidad que le caracteriza, ha sabido buscar ese cordón umbilical que ha forjado la línea azul que llevamos siempre en nuestros corazones, y como él dice “el día de San Marcos es una tradición que debemos mantener, por eso toma este hornazo hecho en la Alameda”.

Si el año que viene nos mantiene en salud, volverá a ser así.

¡Muchas gracias!