Acababa
de poner los “pies laborales” en Alcázar de San Juan y, desde entonces, la
imagen de la locomotora que nos recibe a los villafranqueros en la rotonda
siempre me evoca un entrañable recuerdo.
Mientras
la “mastodóntica” máquina colgaba de dos poderosas grúas, Miguel Ángel y yo nos
saludábamos; eran nuestras primeras conversaciones profesionales en los
numerosos encuentros que durante algo más de tres años hemos mantenido.
Llegar
a un sitio nuevo, por mucha experiencia acumulada e ilusión que lleves, siempre
debe estar acompañado de un entorno de talante, colaboración y empatía.
Miguel Ángel y yo, quintos y unidos por el mismo mes de nacimiento, ambos teñidos de un barniz añejo de años y de circunstancias sociales de épocas pasadas muy parecidas.
Él era un experto conocedor de la materia, bien curtido en experiencias, muy hecho a su Pueblo (Alcázar de San Juan) y sabedor de las problemáticas y su enfoque para afrontar los temas con buen talante; en fin, curtido en el saber hacer y sobre todo consciente de que desde nuestras diferentes pero parecidas posiciones, ambos buscábamos los mismos resultados: la mayor seguridad y la mejor imagen para cada una de nuestras Instituciones, que cada uno representábamos.
Mi
mochila podría estar muy cargada de experiencias, ilusiones e iniciativas, pero
él allanó el camino siempre con las palabras adecuadas y los dichos lugareños correctos.
Ambos
defendíamos lo nuestro, pero siempre fuimos un equipo que sumaba.
De
todo ello, siempre había algo cierto: en unos años ambos seríamos jubilados, nos volveríamos a ver, nos volveríamos a hablar y nos volveríamos
a sentir orgullosos de una época corta, intensa, con momentos complicados, pero
también bonita.
Una
vez más, y con la habilidad que le caracteriza, ha sabido buscar ese cordón
umbilical que ha forjado la línea azul que llevamos siempre en nuestros
corazones, y como él dice “el día de San
Marcos es una tradición que debemos mantener, por eso toma este hornazo hecho en
la Alameda”.
Si
el año que viene nos mantiene en salud, volverá a ser así.
¡Muchas
gracias!


