miércoles, 22 de julio de 2026

¡Campeones! ¡Campeones!

Mi mejor partido de futbol fue en la calle Buen Suceso, mis ligas de futbol eran en la era de Camastro y los "gorreñios" en la calle La Parra, eso ha sido todo mi futbol con balón.

Foto hecha en la era de Camastro, con la máquina de retratar de chocolate de en Ca l´Antonia

Algo que me llamaba la atención era que los jugadores eran muy mayores y siempre pensé que esas figuras futbolísticas eran  inalcanzables (quizás la más cercana la tuve enfrente de mi casa, que era un fenómeno con el balón, además corría mucho)

En la calle La Parra

Alguna vez, tímidamente, me asomé por la puerta entreabierta del campo de fútbol de mi pueblo para ver jugar el gran equipo de mi pueblo, Villafranca de los Caballeros, El Rosino.

Nunca me llamó la atención eso del balón, aunque practiqué algo de baloncesto (siempre nos machacaban los Angelines).

Un día me quedé sorprendido al ver tanta gente junta viendo el fútbol (me estrenaba profesionalmente como Policía Nacional en el campo de fútbol de Rayo Vallecano), cualquiera que me hubiera observado enseguida me habría detectado mi cara de asombro pueblerino (la verdad, creo que es algo que nunca se me ha ido).

Desde aquel día de principios del año 82, he estado en infinidad de competiciones deportivas de alto nivel futbolístico por cuestiones de mi trabajo. Aquel año de 1982, hasta estuve en la final del campeonato mundial de fútbol, que se celebraba en España (Italia-Alemania Federal).

Desde el inicio de los 80 hasta principios de los 90 he visto las mejores figuras jugar en los estadios del Atlético de Madrid y del Real Madrid, en competiciones de todo tipo, pero confieso que si podía evitar estar en posición de ver el fútbol, siempre lo he evitado.

Fruto de ese poco interés futbolero hice pruebas de campo empíricas. Me fijaba en un jugador (generalmente famoso y reconocible, era para no perderme), le seguía los pasos, sus movimientos, sus posiciones dentro del campo e incluso el tiempo que pasaba corriendo y su actitud cuando su equipo jugaba el balón (mi conclusión era que pasaba más tiempo parado que en movimiento, entre otras cosas). Otra era contrastar lo que decían al día siguiente los comentaristas o periódicos deportivos y siempre llegué a la conclusión de que se habían jugado dos partidos distintos, el que yo vi y el que decía que se había jugado. Mi reflexión final era que esta actividad futbolera estaba sobredimensionada y sobrevalorada.

Así que este mundial no tenía muchas ganas de ver ni de seguir esta competición futbolera. Pero lo que uno piensa o quiere puede cambiar.

Martina y Vittoria, mis dos nietas, me comienzan a hablar de jugadores de fútbol; incluso la mayor me dice quién ha marcado gol y que Cucurella es su jugador favorito (creo que es por el pelo). Además, dicen con pasión que quieren que gane España.

Deprisa y corriendo voy en busca de equipaciones, de banderas y todo aquel abalorio que acompaña los ritos futboleros y es así como cambio mi perspectiva futbolera, y paso a ser un seguidor y animador en las noches de fútbol, grité, animé, canté y… también mi nieta mayor me comentó: —Abuelo, has estado durmiendo—, yo le dije que no, pero ella me dijo: —Te he oído roncar—

Sea como sea, he seguido los tres últimos partidos de la selección española (la final, me entretuve en colocar las fotos desorganizadas de mis nietas).

Hoy tengo la bandera de España colgada en el balcón en honor a mis nietas, por ser unas seguidoras de la Selección Española de Fútbol Absoluta y Campeóna del Mundo 2026 y me alegro mucho, porque Martina ha disfrutado viendo ganar a España.

Además, he comprobado que los jugadores de ahora son muy jovencitos, a diferencia de los que yo, en aquel entonces, me fijaba y opinaba que eran muy mayores. Otra es que puedo presumir de mi Bandera con orgullo y sin estigmatización alguna por exponerla públicamente y otra y última, es que por un tiempo, los políticos de tres al cuarto que son una auténtica banda y, nos marean, todos los días con sus verborreas corruptas de polítiquillos decadentes, han pasado a cuarto plano (esto, al menos por unos días, nos inyecta unas buenas píldoras de salud mental colectiva)

Por lo demás, opino que esto del fútbol sigue siendo un cuento, que entre lo que yo he visto y lo que opinan los expertos comentaristas hay un abismo, pero a fin de cuentas los cuentos también cuentan en nuestras vidas.

                              "Los hispanos son guerreros y muy valientes, pero con un gran defecto: Cuando no tienen un enemigo externo contra el cual luchar, ocupan su tiempo en pelearse entre ellos."  (Pompello Trogo, historiador galo)
        

 


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