lunes, 20 de abril de 2026

El Extranjero


Fruto de la casualidad o no, me regalaron `El extranjero´ de Albert Camus. Cuando dije que hacía tiempo que lo había leído, se ofrecieron a cambiármelo… pero sin saber por qué quise volver a leerlo.

Creo que es un libro para leer despacio y sin prisa, es corto, pero requiere ir asimilándolo poco a poco.

Su Personaje, Meursalult, me resulta antipático en sus inicios, por ser alguien que nada le importa, que huye de sentimientos, que deja llevarse por las sensaciones del momento y sus reacciones, gestos, palabras son actos sin filtros y alejados de cualquier tipo de emociones. Es más es un personaje que, hasta puede, resultar odioso, y que sin quererlo nos va mostrando la indiferencia que a veces escondemos cada uno de nosotros.

“Me preguntó entonces si no me interesaba un cambio en la vida. Respondí que nunca se cambia de vida, que en todo caso todas valían igual y que la mía aquí no me disgustaba en absoluto.”

El libro en su primera parte nos describe un personaje que por su indiferencia no resulta agradable, pero que fruto de esa indiferencia es juzgado por un homicidio, y es aquí donde esa antipatía se torna en un acercamiento al personaje, al entender que salirse del modelo social no es ni malo ni bueno, pero puede ser indiferente o no.

“Al principio de la detención lo más duro fue que tenía pensamientos de hombre libre, por ejemplo, sentía deseos de estar en la playa y de bajar hacia el mar”,

Es en esta segunda parte donde el personaje desde su indiferencia nos hace quererlo, entenderlo y comprender que su forma de vida y sus reacciones son humanas pero alejadas de los estereotipos sociales, desde ahí que él asuma su sino con indiferencia.

“En el fondo, no ignoraba que morir a los treinta o a los sesenta importa poco, pues, naturalmente, en ambos casos, otros hombres y otras mujeres vivían y así durante miles de años.”

En fin, leer 'El Extranjero' de Albert Camus es leer una obra corta pero compleja. Es llevarte a la reflexión sobre un personaje que, si resulta antipático, llegas a comprenderlo; si resulta odioso, llegas a quererlo, y siempre te quedas con esa extraña complejidad que es la vida.

“Ni siquiera estaba seguro de estar vivo, puesto que vivía como un muerto.”

Me pregunto, ¿Quién somos nosotros para juzgar a los demás? Sorprendente su final que te hará mirar todo lo leído sin indiferencia.




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